Publicado: 26 de Agosto de 2016 a las 12:01

Los rayos (UV) del sol son un enemigo natural de la madera. Son responsables de que ésta, si se encuentra al aire libre, pierda su aspecto natural y adquiera un tono grisáceo. ello se debe a que el sol degrada un componente del material llamado "lignina". A partir de ahí, la lluvia elimina la lignina, agrietando la madera y abriendo paso a la acción de la humedad.

Por su parte, el agua y la humedad no atacan directamente a la madera, pero favorecen las condiciones para el desarrollo de los hongos y los insectos.

Este material sólo acaba pudriéndose si está constantemente húmedo, por eso, cuando tenemos elementos de madera expuestos al exterior, éstos necesitan una protección eficaz contra la humedad.


Cuando llegan las lluvias otoñales nos encontramos con el momento propicio para protegerla.

La diferencia entre durabilidad de unas maderas u otras, se debe al mayor o menor contenido de resinas, taninos, o aceites que impregnan sus tejidos internos. Por eso, nos decantaremos por maderas tropicales para el mobiliario y carpintería exterior.


Los productos que nos ofrece el mercado para la protección de la madera son aquellos que aplicados en dosis y forma adecuados (ficha técnica), cuidan la carpintería de madera contra uno o varios agentes destructores, con unas propiedades ideales y adecuadas como:

- Ser aplicado sobre cualquier tipo de madera

- Efectivo contra hongos e insectos (xilófagos)

- No perjudicial al medio ambiente

- Compatible con la aplicación posterior de barnices o pinturas

- No afectar a las propiedades propias de la madera

- Sin olores residuales

- Tener una acción protectora a largo plazo

- Por su eficacia: Fungicida (hongos), insecticida (insectos), hidrófugo (humedad) y pigmentados (protegen de la acción del sol).


Estos productos se aplican a pincel o brocha habitualmente, aunque también se puede optar por la pulverización, inmersión, inyección y autoclave. El pincelado es el sistema más sencillo de impregnación. Para optar por un acabado idóneo, es importante sanear y preparar la madera, se devastará la superficie con papel de lija (grano grueso) y con lija fina posteriormente se eliminarán las imperfecciones hasta conseguir un tacto suave y liso.


El lijado se realizará siempre en el sentido de la veta de la madera. Eliminando el polvo con un cepillo o un trapo ligeramente humedecido. También es conveniente lijar suavemente entre manos de aplicación, para mejorar el acabado final y la adherencia entre capas.

Siempre es necesario eliminar las capas de barniz o pintura antiguas. La madera necesita respirar y protegerse, por lo que debemos eliminar las barreras que forman los barnices y pinturas ya aplicados con anterioridad.




El protector para madera exterior está compuesto esencialmente de aceites que se impregnan en la fibra de la madera, nutriéndola y dejando una traspiración natural. No debemos nunca un protector sobre superficies barnizadas o pintadas, sería ineficaz y se evaporaría lentamente.


Y por último sólo quedaría sanear, retocar los defectos (fisuras/grietas) de la madera con pastas de madera (apropiadas de mercado) que incluso igualarían la tonalidad de la madera o bien, con mezclas de "resina y serrín" (artesanal). Por último, lijar y limpiar y aplicar el producto protector (aceites: teca, poros abiertos,...) elegido de acabado