Publicado: 26 de Agosto de 2016 a las 11:46

LAS HABITUALES 

Defecto de discontinuidad por rotura, requebrajaduras, etc., se presenta en pinturas con poca elasticidad: resinas, silicatos, etc. Se produce habitualmente cuando se superponen capas, primera de secado lento, segunda y posteriores de secado rápido de forma que cada capa superficial una vez seca se retrae al no tener agarre sobre la primera, todavía plástica; se fisura por tracción.  La primera mano aumenta su volumen al secar mientras que la segunda ocurre lo contrario, se encoge por evaporación de disolventes. (agua o sintéticos)

1) DESCONCHADOS / FISURAS

La película de pintura aplicada se fisura de forma irregular, normalmente defecto de las pinturas que son rígidas en película seca: pinturas al agua, resinas sintéticas no oleosas, etc. La película endurece y después retrae cuando no consiguió una unión sobre el soporte base. También ocurre por tracción, cuando la base está sometida a modificaciones de volumen por efecto atmosférico, tal es el caso de la madera. 

La diferencia entre fisura y grita se refiere a las dimensiones de la misma, considerando habitualmente fisura cuando esta presenta  una abertura inferior a los 2 mm, y hablaríamos de grieta a las superiores. Ocasionadas por asentamiento del soporte base, movimientos estructurales, etc... 


En ambas patologías, debemos actuar de forma similar, raspado, emplastecido, lijado y saneamiento del desperfecto sobre el soporte afectado.


2) AMPOLLAS

La capa de pintura se levanta en ciertos puntos del soporte pintado pero sin fisurarse. No es un defecto de la pintura, sino una mala preparación de la base, producido por un defecto de adherencia que puede ser por: 


* En pinturas impermeables, siempre en soportes porosos (nunca se debe aplicar en "no porosos") y éste se encuentre húmedo y además expuesto al sol, calor... la humedad atrapada por efecto térmico se transforma en vapor de agua que empuja la película de pintura, formando las "ampollas"; esto no ocurre con pinturas permeables. (humedad interior del soporte, humedad del empaste sobre el que se aplica la pintura,...)


También se producen "ampollas" cuando se recubre una superficie metálica oxidada, sin preparación previa, los puntos de óxido actúan como catalizador de corrosión, aumentando la oxidación y produciendo el empuje de la película de pintura, dando un aspecto muy desagradable estéticamente. 


Debemos actuar de forma similar corte, emplastecido, lijado y saneamiento del desperfecto sobre el soporte afectado (repintado).


* Otras patologías: Típicas también las producidas por la salida al exterior del aire acumulado en soportes porosos, muy propio cuando se pinta sobre hormigón. 


3) ARRUGADO DE LA PELÍCULA DE PINTURA: (Venas, sin fisuración)


Se produce corrientemente cuando aplicamos la película de pintura sobre un soporte expuesto al sol (base muy caliente). Por el calor,... la pintura sufre una retracción por causa de un secado desproporcionadamente rápido del mismo, o bien, por otra causa climatológica como es el viento, que por la misma causa acelera el secado en el soporte produciendo la retracción de la película de pintura.

AMPOLLAS-EMBOLSAMIENTOS                                                  


Cuando hay una falta de adherencia entre el sustrato y el revestimiento, aparece un ahuecamiento de la capa de pintura. Cuando aparece esta separación es seguro que toda o parte de la capa de pintura se desprenda del soporte. Causas: aplicación del revestimiento bajo condiciones atmosféricas desfavorables, ... la superficie a pintar esté sucia, ...haber aplicado una capa de pintura muy gruesa,...


 FISURAS, DESCONCHADOS                                

Aperturas en la masa del revestimiento a través de las cuales penetra el agua y otros agentes nocivos, provocando deterioro del revestimiento y el sustrato. Las fisuras pueden ser "vivas" o "muertas" dependiendo de si la apertura entre labios permanecen inamovibles o no, a lo largo del tiempo.

Ocasionadas por movimientos del soporte, cambios bruscos de temperatura, secado muy rápido de la pintura por el viento, mala adherencia a causa de la aplicación de una capa muy gruesa de pintura, asentamientos de la construcción


LAS PATOLOGÍAS DE LA PINTURA DE FACHADA EN GENERAL


Se pueden agrupar en seis las principales patologías de las fachadas pintadas: suciedad; microorganismos; grietas y fisuras; eflorescencias o salitre; pérdida de cohesión; y carbonatación.


1. Suciedad


Se trata de la acumulación de partículas de polvo y/o otros restos sobre la película de pintura. También puede manifestarse en forma de manchas.

Entre las causas más probables se encuentra la contaminación ambiental, con la presencia de diferentes compuestos químicos como los gases, partículas en suspensión y humos indeterminados. Todos estos factores, unidos a la radiación solar y a la humedad, pueden reaccionar y formar unos compuestos con una acción muy corrosiva. 


Tratamiento recomendado


En las fachadas nuevas o pintadas se debe proceder, en primer lugar, a eliminar la suciedad, especialmente en aquéllas donde sólo se vaya a realizar un tratamiento protector o hidrófugo, como en el caso de soportes de ladrillo de cara vista o piedra.


Existen varios sistemas de limpieza, y cada uno de ellos es recomendable según el tipo de suciedad, su cantidad y el soporte de que se trate. Si no existe mucha suciedad, el procedimiento consiste en eliminar el polvo, partículas sueltas o materiales mal adheridos mediante un cepillado y, en algunos casos, el uso de un detergente neutro.


Si el soporte a pintar está muy contaminado con grasas y aceites, aparte de cepillar, se tendrá que utilizar un detergente más agresivo. Si la superficie presenta acumulaciones de cal producidas por el paso de agua, se tendrá que eliminar la mayor parte posible utilizando medios mecánicos (chorro de arena, cepillo metálico o espátula). Para este caso, se puede utilizar una solución de ácido diluido, aclarando después con abundante agua y dejando secar bien.


2. Microorganismos


Según la ubicación y el clima que soporte el edificio, pueden aparecer manchas negras, grises o marrones debido al crecimiento de hongos y mohos en la superficie de la pintura, o puede aparecer vida vegetal debido a líquenes, musgos o algas.


Entre las principales causas destaca la existencia de humedad en la superficie, que puede ser ambiental o por obra húmeda, es decir, por defecto de la construcción, daños en los tejados o cimientos, capilaridad desde el suelo o desperfectos de una tubería.


Tratamiento recomendado

Lo primero de todo es determinar las causas de la humedad y, si es posible, eliminarla. Se debe eliminar de todas las zonas donde existan microorganismos y lavar, después, la superficie con una solución de lejía diluida al 3:1 en agua para decolorar las zonas donde el moho se haya ennegrecido por contaminación. Por último, hay que fregar y aclarar el área y, si se quisiera desinfectar, utilizar productos especiales.


3. Grietas y fisuras


Son fisuras todas aquellas aberturas incontroladas que afectan solamente a la superficie del elemento o a su acabado superficial. Por su lado, las grietas son aberturas incontroladas de un elemento superficial que afectan a todo su espesor.


Normalmente, se deben a defectos en la construcción, como la evaporación muy rápida de agua del soporte o movimientos de tierra. Pero también pueden ser causadas por la lluvia, heladas, sales, humedad y el deterioro de algún elemento de la fachada.


Este problema se debe solucionar de inmediato para eliminar la penetración de agua. Cuando no se han reparado bien reaparecen de manera casi inmediata.


Tratamiento recomendado


Si hay humedad es prioritario determinar sus causas y, si es posible, eliminarla. Antes de reparar las grietas hay que considerar la superficie sobre la que se han producido, la profundidad de la fisura o grieta y dónde se localiza la pared. De estos factores dependerá el material y el tratamiento utilizados en la reparación.

El tratamiento de la superficie requiere un material elástico que permita los movimientos y que no produzca nuevas fisuras o grietas. En el caso de fisuras o grietas pequeñas se puede utilizar una masilla tapa grietas, mientras que para grietas mayores se puede aplicar una masilla especial para estos casos. Pero en casos extremos, será necesario un esfuerzo mecánico a cargo de un especialista. 


4. Eflorescencia o salitre


Son manchas blancas sobre la superficie de la pintura -o incluso del cemento o ladrillos- formadas por pequeños cristales de sales que, presentes en el interior del material, se disuelven en la humedad interna y son transportados por ésta, a través de los poros o grietas, hasta la superficie en donde cristalizan al evaporarse el agua.

Entre las posibles causas de su parición se hallan una mala preparación de la superficie, el hecho de no haber eliminado toda la eflorescencia anterior o el exceso de humedad, a través de la superficie de la pared de la mampostería hacia el exterior.

Tratamiento recomendado


Si la causa es el exceso de humedad, se debe eliminar reparando la azotea, limpiando a fondo los canales, desagües y cañerías, y sellando cualquier grieta en la mampostería. Si el aire húmedo proviene del interior del edificio, hay que instalar sistemas de ventilación adecuados.

Una vez seca la pared, se tiene que eliminar la eflorescencia con un cepillo o un lavado fuerte y, después, se aclara a fondo la superficie. En el caso de ladrillo visto, si la mancha permanece y la terminación requerida es transparente, se deberán lavar las zonas blanquecinas con una solución de ácido muriático al 20% en agua o una solución al 10% de agua y vinagre. Se deja actuar unos minutos para lavar posteriormente con agua, sin mojar demasiado la superficie.


5. Pérdida de cohesión


Es la separación incontrolada de un material de acabado del soporte sobre el que está aplicado. En el desprendimiento, un material se separa de otro sin ser parte de la misma unidad. El grado de separación se puede manifestar en forma de grietas, desconchados o abombamientos hasta que se separa totalmente.

Los efectos directos son, principalmente, el deterioro estético y la peligrosidad de los posibles desprendimientos, así como la corrosión de elementos que deberían encontrarse tapados por el acabado.


Los soportes se van degradando con el tiempo debido tanto a la acción de agentes externos como a contaminantes, clima o alcalinidad del soporte, que se cuentan entre las principales causas.


Tratamiento recomendado


Una vez más, en el caso de existir humedades, es fundamental identificarlas y, de ser posible, eliminar su origen.


Si las ampollas o el desconchado han saltado del sustrato, hay que intentar eliminar las partes húmedas o instalar ventilaciones. Las ampollas se eliminan lijando. Por el contrario, si las ampollas o el desconchado no han saltado del sustrato, se eliminan lijando y, después, repintando con una pintura para exterior.


6. Carbonatación


Es el proceso por el cual el hormigón de recubrimiento pierde la alcalinidad que mantiene protegida la armadura. Se produce avanzando desde el exterior. Las posibilidades de difusión de la carbonatación están en relación al tiempo y a la profundidad. El espesor del recubrimiento incide en la acción de estas variables.

Para detectar, a primera vista, esta patología será necesario buscar, en principio, manchas de óxido y grietas longitudinales que sigan la dirección probable de la armadura. También se puede detectar mediante un procedimiento químico basado en la reacción de la fenoftaleína con el hidróxido cálcico.


Sus causas más probables son el contenido de humedad y la permeabilidad al dióxido de carbono. Y además, otros factores como el agua, CO2, sales, temperatura y pH. 


Tratamiento recomendado

Se debe repicar el hormigón dañado por medios mecánicos o manuales hasta la zona de la armadura. Si la patología está muy avanzada, se tiene que plantear algún sistema de refuerzo.


SISTEMAS DE PINTADO

Una vez detectadas y tratadas las patologías de la fachada, llega el momento de terminar el trabajo de rehabilitación, aplicando el revestimiento final. A la hora de elegir el producto con el que pintar fachadas, es necesario evaluar el tipo de soporte, así como el acabado que se persiga conseguir.

En el caso de cemento, hormigón, mortero, fibrocemento o bloques aligerados, se puede optar por elegir un acabado liso, rugoso o un sistema elástico. En el acabado liso, se puede, a su vez, apostar por un revestimiento con gran transpirabilidad al vapor de agua (tipo Hydropliolite, Siloxano o Silicato), por un revestimiento que prevenga la formación de microorganismos (mohos, líquenes,…) o por el tradicional revestimiento mate para fachadas.


Si se trata de un soporte de obra vista, piedra natural, etc, la mejor manera de impermeabilizar la superficie sin modificar su aspecto es aplicar un producto hidrófugo de base agua, formulado con siliconas. Todo ello, sin olvidar que para techos y cubiertas, existen sistemas de impermeabilización contra humedades y filtraciones.